La leyenda cuenta que, en la edición de 1911 del Tour de Francia, el ciclista Emile Georget escribió su nombre en la historia del ciclismo al convertirse en el primer ciclista en coronar el Galibier. Este puerto, ascendido en otras 57 ocasiones más, es la cota con más épica, misticismo e historia de cuantas ascensiones pueden hacerse en los Alpes. No sólo es un puerto icónico del ciclismo, y del Tour de Francia, sino que en su nombre se inspiró Manolo Azcona a la hora de fundar la Asociación Deportiva Galibier, en 1993; y cuya estructura asciende esta próxima temporada a la categoría Continental cuando se cumplen 28 años de historia y cuenta con el patrocinio de Lizarte. Una aventura que continúa como formadora de grandes ciclistas.
El espíritu del equipo Lizarte se define con tres verbos: creer, crear, crecer. Una filosofía de vida y ciclismo que ha estado presente durante estas casi tres décadas de historia, desde el nacimiento del proyecto, su consolidación como equipo aficionado y su evolución al profesionalismo. “Este salto a profesionales es la recompensa para el trabajo de muchas personas durante muchos años. Situarnos en un escalón superior nos permitirá acompañar a nuestros ciclistas en su crecimiento unos años más y medirnos en carreras y pelotones de mayor nivel”, asegura Juanjo Oroz, director deportivo actual del Lizarte. El objetivo no acaba aquí, ni tampoco con la proyección internacional de sus ciclistas. “Nuestra intención es ascender a la categoría UCI Profesional; tenemos la convicción de perseguir este objetivo de crear un equipo profesional”.
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Hasta ese momento (España sólo cuenta con Movistar entre las escuadras elegidas por UCI), la Asociación Deportiva Galibier continuará su hoja de ruta con el sustento actual de Lizarte, empresa de recambios de automoción que lleva 14 temporadas comprometida con el ciclismo. Con anterioridad, desde que Manolo Azcona fundara este proyecto, otras empresas se involucraron a cambio de publicidad, empresas de la construcción como ACR y MRA y otras que dieron continuidad al sueño como Sky Blue, Tegui Videoporteros, Bodegas Castillo de Monjardín y Gráficas Ona antes de la entrada de Lizarte.
Cantera de Movistar
En este histórico empresarial no hay que olvidarse de Movistar. La escuadra de Telefónica ofrece ayuda de material deportivo (no hay ningún aporte económico) y a cambio suele surtirse de las nuevas perlas ciclistas del Lizarte. Iñigo Elosegui (campeón de España sub-23 y vencedor del Memorial Valenciaga, la prueba más prestigiosa del ciclismo aficionado nacional en 2019) es el último ejemplo, especialmente a raíz de los problemas de Movistar con Giuseppe Acquadro, el representante más mediático del ciclismo. El ciclista navarro es el último ejemplo de otros muchos ciclistas profesionales que dieron sus primeras pedaladas en el Lizarte.
Porque por el equipo navarro han pasado 51 ciclistas que posteriormente han llegado a profesionales. Entre los más destacados se encuentran Joseba Beloki (tres veces podio en el Tour de Francia), Isidro Nozal (segundo en la Vuelta a España 2003) y Richard Carapaz (ganador del Giro de Italia 2019 y recién contratado por INEOS). Otros corredores de renombre que han pasado por la estructura navarra son Andrey Amador, Enrique Sanz, Héctor Carretero, Jorge Arcas, Marc Soler, Javier Iriarte, Jaime Castrillo, Dayer Quintana o Antonio Pedrero. Y todos ellos dieron el paso al profesionalismo con el Movistar.
Y así hasta superar la media centena de corredores desde que Claus Michael Møller se enrolase en el Castellblanch-MX Onda, en la temporada de 1995; después vendrían otros corredores, además de los mencionados: Juan José De los Ángeles y Ricardo Otxoa (Kelme); Ernesto Manchón (Vitalicio); Isidro Nozal (ONCE); Benjamín Noval (Relax-Fuenlabrada); Higinio Fernández (Team Ecuador); Víctor Martín, Marcos Jurado, Nícolas Sessler y Marcos Rojo (Burgos BH); Rafael Márquez (Inteja – MMR); Tomás Restrepo y Nicolás Sáenz (Manzana Postobón); Óscar Rodríguez, Antonio Soto, Dmitriy Zhigunov, Urko Berrade y Sergio Samitier (Euskadi – Murias). Ahora, el Lizarte salta al profesionalismo, un paso de gigante en su filosofía de creer, crear, crecer.