Asociarse a un determinado deporte o deportista de prestigio es siempre una vía exitosa en términos publicitarios. Los réditos obtenidos siempre son muy rentables en comparación a la inversión económica. Esta ecuación es muy conocida entre todas las empresas que se adentran en el mundo del patrocinio deportivo; y muy especialmente en aquellos conglomerados cuyos fondos económicos son ilimitados. Como sucede con INEOS, la empresa petroquímica inglesa propiedad (en un 60% y fundada en 1998) del millonario Jim Ratcliffe (65 años). Son empresas cuya capacidad financiera les permite diversificar en varios deportes y seleccionar sus desafíos sin importarles el desembolso económico.
“Me divierten el deporte y los desafíos extraordinarios”, desveló un exultante Jim Ratcliffe después de comprobar cómo su último reto deportivo-publicitario se había convertido en realidad. Su inversión cercana a los 20 millones de dólares resultaba un gasto exiguo en comparación a la publicidad obtenida a nivel mundial. Se hablaba de él y de INEOS en los cinco continentes. Y su patrocinio se recordará en los libros de historia. Y todo ello porque el keniano Eliud Kipchoge había roto la barrera mítica de las dos horas (en 1 hora 59 minutos y 40 segundos, en Viena) en el maratón, la prueba reina del atletismo. Poco importaba que esta histórica marca no fuera reconocida de manera oficiosa. Kipchoge había alcanzado un reto con una camiseta patrocinada por INEOS.
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El eslogan oficial del desafío atlético, y humano, era: «Ningún ser humano tiene límites». Sin límites, la misma filosofía que tiene INEOS en cuando a la inversión deportiva desde 2017. La multinacional petroquímica cuenta desde entonces con numerosas inversiones deportivas, pensadas cuidadosamente: del atletismo al ciclismo (compraron el conjunto SKY), sin olvidarse del fútbol (son propietarios del modesto Lausanne Sport y del Niza francés, aunque hubo muchos rumores de una oferta de compra al Chelsea, aunque Ratcliffe sea aficionado del Manchester United) y la vela (financiarán un barco en la Copa América). Y, por el momento, el éxito deportivo acompaña a todas estas inversiones económicas.
Con el ciclismo y Egan Bernal
El pasado mes de julio, el colombiano Egan Bernal vistió de amarillo a la llegada del Tour de Francia a los Campos Elíseos. Era el más joven en hacerlo en décadas y el primer latinoamericano en alcanzarlo en toda la historia de la carrera francesa. A su lado, en el podio, su compañero de equipo, el galés Geraint Thomas, firmando un doblete histórico para el INEOS en sus primeros meses como patrocinador de un conjunto ciclista. Unos meses antes, el grupo se hizo con el equipo más prestigioso del ciclismo en sustitución de Sky, que había ganado seis de las siete últimas ediciones de la ronda francesa (2012-2018). No sólo compró su plaza, sino que aumentó el presupuesto a cifras superiores a los 40 millones de euros y emprendió una ambiciosa política de contrataciones con Richard Carapaz, vencedor del último Giro de Italia, al frente de todas ellas.
La Copa América, el próximo desafío
El próximo reto de Jim Ratcliffe e Ineos está centrada en el barco Britannia. La firma petroquímica también ha construido por 110 millones de euros la embarcación Britannia , que competirá en 2021 en la Copa América de vela, una de las competiciones deportivas en vigor más antiguas, donde se desarrollan las innovaciones en arquitectura naval. El barco contará con los regatistas españoles Xavi Fernández y Joan Vila y con el mítico Ben Ainslie como patrón. Otra demostración del inmenso músculo financiero y de hasta qué punto están estudiadas todas las inversiones, porque INEOS se dedica a un negocio nada sostenible en estos tiempos y asociarse a la vela, atletismo y ciclismo es una forma de impulsar su imagen como empresa respetuosa con el medio ambiente.
En el podio de las más grandes fortunas de Reino Unido con 18.000 millones de libras, Jim Ratcliffe (y que cuenta con el reconocimiento de ‘Sir’) cuenta con una capacidad de inversión casi ilimitada, aunque en sus comienzos hubo momentos de todo o nada. “Tuve que poner el 100% del capital que tenía en ese momento: la casa, los ahorros e incluso mi esposa e hijos, por lo que tuve que estar muy enfocado», desveló recientemente Jim Ratcliffe. Ahora, años después y fortuna personal aparte, Jim Ratcliffe presume del músculo empresarial y económico de INEOS: cuenta con 18.500 trabajadores y cuenta con un valor estimado en más de 47.000 millones de dólares, cuando fue adquirida por 120 millones de dólares en 1998. Así es la unión de Jim Ratcliffe e INEOS, los nuevos mecenas del deporte.