Era un 26 de marzo de 2011. El suceso en cuestión aconteció envuelto en la frialdad que desprendía el escenario de la Caja Mágica. El Real Madrid deambulaba en la competición, con una alarmante sequía de títulos, y jugaba en el destierro de una cancha donde apenas se reunían más de 6.000 espectadores. Ese día, al menos, los seguidores más fieles influyeron en los responsables de la sección de baloncesto. Hecho inaudito. En pleno encuentro y con el Real Madrid sufriendo ante el Gran Canaria se escuchaba, con cada vez más fuerza, el siguiente mensaje: ¡ficharlo!, ¡ficharlo! El fiel aficionado blanco se había enamorado de Jaycee Carroll, un americano que jugaba con los canarios y que cerró su actuación con 20 puntos. Sólo una canasta de Llull impidió que el Gran Canaria acabara ganando al Real Madrid.
Unos cuantos minutos después, el protagonista mostraba una sonrisa delatadora al ser cuestionado por la reacción del público: “¿Sí? Jugué un partido más o menos bueno. Creo que si uno juega duro y tiene ganas de ganar puede ser respetado y amado por la afición”, aunque también mostraba su contrariedad por el resultado: “Ayudé bastante a mis compañeros, pero no conseguimos ganar”. Y cuando fue preguntado sobre su futuro (el Barcelona también seguía de cerca sus actuaciones), sonrió aún más acerca de un posible fichaje por el Real Madrid. “Ya veremos en verano que sucede”. Lo que sucedió ya se conoce. Carroll estampó su firma con el conjunto blanco y ya suma 7 temporadas como madridista. Es más, el americano se ha convertido recientemente en el jugador extranjero con más encuentros jugados en el Real Madrid (con 503), por delante de otros dos históricos contemporáneos como Bullock (364) y Hervelle (310).
Carroll, durante este tiempo, ha contribuido activamente a la edad dorada actual del baloncesto del Real Madrid. Aparte de sus puntos (máximo anotador de la ACB en la temporada 2009/10 y 2010/11) y estadísticas personales, el escolta ha conquistado 14 títulos, estando presente en toda la etapa de Laso. En su currículum figuran 2 Euroligas; 3 Ligas ACB; 5 Copas del Rey; 3 Supercopas de España; y 1 Copa Intercontinental. A sus 35 años, Carroll aún demuestra que tiene mano y carrete para continuar anotando. Su última actuación, precisamente ante su antiguo equipo, fue determinante para que el Real Madrid se apuntase el primer punto de semifinales de Liga Endesa. Carroll anotó 16 puntos (4 de 5 en triples), aunque sus 10 puntos en 7 minutos del segundo acto desatascaron a los blancos. Demostró estar en plena forma.
Carroll, escudero de Laso
Resolutivo y confiando en sus virtudes como tirador. La precisión en el tiro, especialmente, desde el perímetro, es el principal aval de Carroll. Es común verle, en más de un encuentro, recuperar desde la línea de fondo para, mediante un bloqueo, recibir y disparar desde el triple. O verle botar y demostrar un buen control del balón antes de penetrar y tirar en globo por encima del defensor. La velocidad es otra razón de su éxito. Y eso conjuga al milímetro con la propuesta de baloncesto de Laso. Su pundonor, y mejoría experimentada, en defesa también ayudan a ser pieza clave de este Real Madrid. De hecho, Carroll es, junto con Reyes y Llull, los únicos que permanecen desde el primer minuto con el proyecto de Laso.
Y, cómo no, su sentido del equipo, como bien resumía en una entrevista realizada antes de comprometerse con el Real Madrid. “Hago muchos ejercicios específicos de tiro en los entrenamientos. Muchas horas y mucho trabajo. Es fundamental tener un hábito. So movimientos que se repiten una y otra vez. Pero yo no sólo tiro. También debo encontrar otras opciones, hago penetraciones a canasta y busco a los compañeros mejor situados. Hay que hacer un poco de todo en la pista. Uno sólo no gana partidos”. ¿El futuro? Todo se verá al concluir la próxima temporada, pues Carroll finaliza contrato en 2019.